"A pesar de que la enfermedad renal crónica es común en los pacientes con diabetes, hasta ahora no se había realizado un estudio que evaluara la eficacia y seguridad de la revascularización coronaria con stents liberadores de fármacos frente al uso de injertos en los bypass de la arteria coronaria (CABG, por sus siglas en inglés) en esta población en un estudio aleatorizado", aseguró UsmanBaber, investigador que informó de los resultados en el congreso.

El estudio FREEDOM (por sus siglas en inglés de: Evaluación Futura de la Revascularización en pacientes con Diabetes Mellitus: el manejo óptimo de la enfermedad de múltiples vasos) asignó al azar a 1.900 pacientes diabéticos con enfermedad arterial coronaria (CAD, según sus siglas en inglés) multivasos a ICP o CABG.

El CABG se mostró superior al ICP, con una tasa significativamente menor del compuesto primario de la variable principal formada por todas las causas de mortalidad, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

Posteriormente, Baber presentó un análisis de 451 participantes del estudio FREEDOM con enfermedad renal crónica. La puntuación media obtenida fue de 27, y la tasa media a de filtración glomerular fue de 44 ml /min por 1,73 m2, que indicaba el grado de gravedad de la enfermedad renal crónica (de leve a moderada).

"Solo 28 pacientes en el ensayo tenían una TFG (tasa de filtrado glomerular) por debajo de 30, por lo tanto, no podemos hacer deducciones sobre la revascularización en ese entorno, pues creo que es una población completamente diferente", ha señalado.

Los eventos cardiovasculares y cerebrovasculares adversos, a 5 años, en pacientes con enfermedad renal crónica fue del 26% en el grupo CABG, un 9,4% inferior a la tasa de 35,6% en los sujetos asignados al azar a ICP. La incidencia de 5 años de eventos cardiovasculares y cerebrovasculares adversos fue del 30,8% en los pacientes con enfermedad renal crónica, y del 20,1% en los pacientes sin insuficiencia renal.

En un análisis multivariable equilibrado por edad, sexo, hipertensión, enfermedad vascular periférica, y otras posibles variables, el riesgo de mortalidad por todas las causas fue 2 veces superior en el grupo de ERC (enfermedad renal crónica). Su riesgo de muerte cardiovascular se incrementó 1,8 veces, y tenían 1,9 veces más riesgo de accidente cerebrovascular. Curiosamente, sin embargo, el riesgo de infarto agudo de miocardio no fue diferente entre los pacientes con o sin ERC.