“La fístula arteriovenosa es el tipo de acceso vascular más usado debido a menores tasas de complicaciones en comparación con los injertos arteriovenosos sintéticos o los catéteres venosos centrales. No obstante, hasta el 60% de las fístulas recién creadas no pueden utilizarse para la diálisis porque no maduran y no son suficientemente amplias como para que soporten el circuito de sangre de la diálisis”, asegura Xiaoyong Tong, investigador de la Universidad de Chongqing, Chongqing.

En el estudio, los investigadores analizaron el tejido venoso obtenido de 19 pacientes a los que les crearon fístulas arteriovenosas en la Universidad de Boston. El éxito de dicho acceso vascular se definió como la capacidad de utilizar la fístula en el 75% de las sesiones de hemodiálisis realizadas a partir de los 5 meses de la creación de la fístula.

Mejorar la respuesta al óxido nítrico con Nox4

Los investigadores observaron que el deterioro de la capacidad de respuesta al óxido nítrico que se produce en algunos pacientes que tienen enfermedad renal terminal puede provocar la hiperplasia de la capa más interna de los vasos sanguíneos o una reducción de la capacidad de dilatación de los vasos. Cualquiera de dichas anomalías podía limitar la maduración y la viabilidad de la fístula arteriovenosa.

Además, descubrieron que la sobreexpresión de una proteína reguladora del calcio (retículo sarco-endoplasmático de calcio) o la regulación de Nox4, una fuente importante de especies reactivas de oxígeno en los vasos sanguíneos, mejoraban significativamente la respuesta del óxido nítrico de las células del músculo liso en roedores.

Los investigadores sugieren que la restauración terapéutica de la capacidad de respuesta de óxido nítrico podría evitar los fallos de maduración de la fístula arteriovenosa y contribuir a su capacidad de permanecer en hemodiálisis.