La hemodiálisis domiciliaria se ha implantado en el Hospital Universitario Infanta Sofía con el fin mejorar la calidad de vida del paciente, que puede someterse al tratamiento renal sustitutivo sin desplazarse a un centro externo. Los beneficiarios suelen ser jóvenes, ya que tienen menos complicaciones médicas y necesitan de mayor libertad horaria.

Según ha informado el hospital madrileño, los pacientes que se someten a hemodiálisis domiciliaria reciben la formación para realizar el tratamiento ellos mismos; para ello, se autopuncionan el brazo a través de un acceso vascular y se monitorizan a través de una máquina que los laboratorios Baxter proveen, junto con el resto de material necesario.

La hemodiálisis domiciliaria se realiza durante unas 3 horas varias veces a la semana. Además de evitar desplazamientos, permite al paciente seguir una dieta más libre, ya que se trata de una diálisis de alta frecuencia, frente a la hemodiálisis hospitalaria, que se realiza 3 o 4 veces a la semana.

Los que optan por la hemodiálisis domiciliaria suelen ser pacientes jóvenes, que no tienen complicaciones médicas graves y que necesitan mayor libertad de horario. Con frecuencia, realizan más sesiones de diálisis con este sistema, de manera que se encuentran mejor y acuden menos a menudo a la consulta externa. Asimismo, tienen un mejor control de la tensión arterial.

Esta nueva técnica se suma a la diálisis peritoneal domiciliaria y la telemonitorización que ya ofrece el Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Infanta Sofía. En Madrid, más de 500.000 personas padecen sufren enfermedad renal crónica. De ellos, cerca de 7.000 están en tratamiento renal sustitutivo.