Según señala el autor, aun es temprano para asegurar rotundamente que el uso de los bifosfonatos funcione en todos los pacientes, por lo que por el momento sería un tratamiento más personalizado. El texto indica que los desórdenes en la espina dorsal y en los minerales de los huesos de los recién trasplantados se deben a varios factores, como un movimiento de los huesos anormal como consecuencia de un mal crónico de riñón exacerbado por el uso de corticoesteroides o un hiperparatiroidismo experimentado tras el trasplante.

El autor indica que ha llevado a cabo el seguimiento de 625 casos de pacientes con trasplantes de riñón que han experimentado un aumento de la densidad ósea en la espina lumbar y de 287 que también la han experimentado en el cuello femoral. Todos ellos habían sido tratados con bifosfonatos. Aun así, el investigador considera la muestra demasiado pequeña como para aplicar el tratamiento de forma generalizada. “Los resultados hacen pensar que hay una relación entre el medicamento y el aumento de la densidad ósea”, señala.

Según expone el artículo, el 44% de pacientes de trasplantes de riñón sufre una fractura durante los 6 meses posteriores a la operación debido a la pérdida de la densidad de los huesos. La intención del equipo de investigadores del doctor Gordon es poder corregir este descenso de los minerales óseos.

“Debemos seguir adelante con las investigaciones ya que por el momento existe la esperanza de que estemos cerca de solucionar este desorden”, explica el investigador.