Una campaña de micromecenazgo impulsada por la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) a través de la plataforma Precipita busca financiación para desarrollar nuevos modelos de riñón que reproduzcan de manera más fiel el ambiente real de este órgano. Una de las aplicaciones de esos modelos de riñón es el estudio de la toxicidad renal de los fármacos.

Según ha explicado la universidad, 6.000 personas inician un tratamiento renal sustitutivo cada año en España como consecuencia de alguna disfunción renal. La nefrotoxicidad provocada por fármacos da lugar a hasta el 25% de los nuevos episodios de daño renal agudo; no obstante, no es posible evaluar la sensibilidad de un paciente a un determinado fármaco, ya que no existen modelos de medicina personalizada.

En la actualidad, los modelos de riñón que existen no reproducen el ambiente químico y físico del tejido renal real. El proyecto liderado por Ignacio Giménez, investigador de UNIZAR, el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón) quiere usar microtecnologías para reproducir mejor esas condiciones y crear un modelo de riñón que permita optimizar la recogida de datos y reduzca el uso de animales para la experimentación.

“Estamos desarrollando un modelo innovador para el estudio de la función y enfermedad renal. Nuestro modelo combina el uso de células humanas con un ambiente que imita de manera mucho más fiel las condiciones físicas y químicas a las que están expuestas las células renales en un riñón humano”, explica Ignacio Giménez.

A lo largo de un año, se incorporarán al modelo de riñón nuevas herramientas que sirvan para producir información sobre el estado de las células renales que se cultivan en el dispositivo. Dichas herramientas permitirán conocer en detalle los cambios en la morfología celular, su metabolismo y su respuesta a fármacos potencialmente nefrotóxicos, comparando los resultados obtenidos con el nuevo modelo de riñón con los de otros modelos in vitro convencionales.

Para llevar a cabo el proyecto, se necesitan al menos 3.500 euros, que se destinarían a la adquisición de un sistema para la documentación de imágenes de las células en tiempo real mientras los cultivos permanecen dentro de la incubadora. El importe óptimo para esta campaña de micromicenazgo es de 15.000 euros, una cantidad que permitiría comprar un equipo de documentación que incluya un sistema de detección por fluorescencia. Faltan 68 días para que finalice la campaña.

https://www.youtube.com/watch?v=gKKCq9zEKPI