Según el estudio, publicado en la revista Nefrología, la anemia es una complicación frecuente en pacientes con ERC avanzada que tiende a agravarse a medida que disminuye la función renal. Hace 3 décadas, el tratamiento con eritropoyetina (EPO) humana recombinante (epoetina) cambió por completo la importancia del problema, que se ha venido tratando con la citada epoetina y sus análogos junto con hierro.

En los últimos años, se han incorporado al arsenal terapéutico los agentes biosimilares de epoetina, por una cuestión de precio, y es posible que se incorporen más, ya que muchos se encuentran en fases avanzadas de ensayos clínicos. Los investigadores han revisados todos esos fármacos, describiendo sus potenciales ventajas y sus posibles limitaciones.

Entre los agentes estimulantes de la eritropoyesis (AEE) están la EPO exógena (epoetina y análogos y agentes EPO-miméticos), los agentes estimulantes de la EPO endógena (inhibidores de la prolil-hidroxilasa (PHI) y de GATA) y los agentes con otros mecanismos de acción (agentes anti-hepcidina y anti-activina).

Tras realizar la investigación, los científicos señalan que los PHI estimulan la eritropoyesis mediante la estabilización de HIF y la inhibición de hepcidina. Por su parte, los inhibidores de la activina como Sotatercept pueden actuar mejorando la anemia, retrasando las calcificaciones vasculares y mejorando la estructura y densidad ósea. Por ello, concluyen que los nuevos fármacos para el tratamiento de la anemia renal están demostrando resultados muy esperanzadores para los próximos años.