Las nuevas guías KDIGO y JNC tienen “un gran impacto” en el manejo clínico de los pacientes nefrológicos. Así lo concluye un estudio retrospectivo de investigadores del Hospital General Universitario Gregorio Marañón diseñado para valorar el grado de cumplimiento de los objetivos terapéuticos en hipertensión arterial y dislipidemia recomendados por las guías JNC 8 y KDIGO-2013 ERC y el impacto de esas nuevas recomendaciones.

En el estudio, publicado en la revista Nefrología, se incluyeron 618 pacientes de 67 años de media, de los cuales el 61% eran varones. El filtrado glomerular estimado medio era de 45,99 ml/min, mientras que la mediana de albúmina/creatinina era de 26 mg/g. Más del 87% recibía tratamiento antihipertensivo. De acuerdo con las guías KDIGO, 520 pacientes deberían recibir estatinas, pero solo 304 de esos las recibían.

Los pacientes tratados con estatinas tenían más diabetes mellitus e hipertensión arterial, más antecedentes cardiovasculares y menor nivel de colesterol total y colesterol LDL. La mayoría de los pacientes de la muestra (97,7%) era menor de 60 años, tenía un filtrado glomerular estimado <60 ml/min, índice albúmina/creatinina >30 mg/g o diagnóstico de diabetes. Según la guía JNC, estos pacientes tienen que tener un objetivo de presión arterial <140/90 mm Hg; casi la mitad (47,85%) cumplía el objetivo.

De acuerdo con los autores del estudio, las nuevas recomendaciones de tratamiento que recogen las guías KDIGO y JNC tienen “un gran impacto en el manejo clínico” de los pacientes con enfermedad renal crónica. “Las nuevas guías KDIGO de tratamiento de la dislipidemia suponen un incremento en la indicación del tratamiento con estatinas, sobre todo en pacientes con elevado riesgo cardiovascular”, señalan.

Por otro lado, los investigadores consideran que “las guías JNC 8 mejoran el porcentaje de pacientes con la presión arterial controlada, sobre todo a expensas de los pacientes más mayores y con mayor riesgo cardiovascular, en los que en la actualidad las cifras objetivo de la presión arterial son controvertidas”. En ese sentido, concluye que esa controversia “podría hacer necesaria una actualización de las recomendaciones sobre presión arterial”.