Una nueva pirámide de alimentación saludable pensada para enfermos renales crónicos está disponible en la página web de Nefralia®, el programa de soporte de pacientes de Vifor Fresenius Medical Care Renal Pharma (VFMCRP). Se trata de una adaptación de la pirámide tradicional que incluye también información sobre el contenido de fósforo y potasio de los alimentos, así como recomendaciones de actividad física.

Según ha informado la compañía, la principal novedad de esta pirámide de alimentación saludable es precisamente que combina las restricciones de fósforo y potasio, que hasta ahora no existían de manera conjunta. El objetivo es proporcionar una herramienta visual al paciente para que sepa qué alimentos tomar, cuáles consumir con moderación y cuáles evitar, explican desde la Fundación Alicia, cuya experiencia ha ayudado a desarrollar el proyecto.

“La complejidad en la composición de los alimentos, su alteración debida a los distintos métodos de cocción y el desconocimiento de la enfermedad por gran parte de la población, hace que muchas veces se complique la interpretación de dichas recomendaciones y sea prácticamente un reto integrar esta alimentación en el día a día de pacientes con enfermedad renal”, aclaran desde la función.

De acuerdo con Luis M. Lou, nefrólogo del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, la alimentación adecuada y el ejercicio físico adaptado son pilares fundamentales en el cuidado de las personas con enfermedad renal crónica (ERC). La pirámide de alimentación saludable de Nefralia®, dice, ofrece “información muy visual y de fácil comprensión” sobre qué comer, técnicas de cocinado y ejercicio apropiado.

Cómo controlar el fósforo

En enfermos renales, la ingesta excesiva de fósforo se asocia con el desarrollo de enfermedades como la arteriosclerosis y el hiperparatiroidismo. A diferencia del potasio, el fósforo es muy difícil de reducir a través de los diferentes métodos de manipulación y cocción de los alimentos. Sin embargo, se puede controlar vigilando el fósforo oculto en las etiquetas, optando por lácteos semidesnatados o enteros y consumiendo aceite de oliva virgen, tal y como recomienda la pirámide de alimentación saludable.

En esta se aconseja también a los pacientes llevar a cabo actividad física moderada, practicando ejercicios aeróbicos de forma rutinaria, puesto que contribuye de forma positiva a la calidad de vida de los mismos, además de tener un impacto positivo de la enfermedad. “Los profesionales son los que deben recomendar la dieta y el ejercicio adecuado a cada paciente, ya que estos consejos son genéricos”, concluye el comunicado de VFMCRP.