Medir la presión intraperitoneal es “muy recomendable” para realizar la prescripción y el seguimiento de la diálisis peritoneal. Es lo que concluye un estudio del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, el Complejo Asistencial Universitario de Palencia y la Universidad de Valladolid. Se ha publicado en la revista Nefrología.

Tal y como explican los autores, la medida de la presión intraperitoneal no está generalizada en diálisis peritoneal a pesar de su sencillez y los beneficios terapéuticos que aporta. El trabajo tiene como objetivo divulgar el conocimiento y la utilidad de esta medida, que se realiza en decúbito antes de iniciar el drenaje de un intercambio manual.

Los valores habituales de presión intraperitoneal se encuentran entre 10 y 16 cmH2O; no debe superar los 18 cmH2O. Se incrementa de 1 a 3 cmH2O por litro de volumen intraperitoneal sobre los valores basales, que dependen del índice de masa corporal, y varía con la postura y la actividad física.

El aumento de la presión intraperitoneal se ha relacionado con:

  1. Malestar.
  2. Alteraciones del sueño y la respiración.
  3. Fugas de líquido.
  4. Hernias.
  5. Hidrotórax.
  6. Reflujo gastroesofágico.
  7. Peritonitis por gérmenes intestinales.
  8. Disminución de la eficacia de la diálisis.

“La elevación de la presión intraperitoneal es una causa poco conocida del fallo de ultrafiltración y, por su fácil diagnóstico y tratamiento, debería ser descartada en los casos de sobrehidratación en diálisis peritoneal”, señalan los autores, según los cuales “sus claros beneficios justifican su inclusión entre las mediciones periódicas que considerar para la prescripción y seguimiento de la diálisis peritoneal”.