De acuerdo con la organización, los tratamientos renales sustitutivos (TRS) suponen entre el 2,5 y el 3% del presupuesto nacional en salud. Una cifra similar a la que aportó a principios de mes Baxter, que organizó un curso de actualización en diálisis para abordar las novedades de esta patología y soluciones que faciliten el seguimiento de los pacientes.

Según la compañía, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que las enfermedades crónicas suponen el 75% del gasto sanitario; en el caso de la ERC, la mayor parte del presupuesto se destina a diálisis en sus distintas modalidades. En Cataluña, la más usada es la hemodiálisis, de la que se pretende dibujar un mapa europeo a través del estudio de las alteraciones del metabolismo óseo y mineral en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC).

Hemodiálisis en Europa

Ese es el objetivo del proyecto Cosmos, un estudio de cohorte abierta en el que han participado más de 200 centros de 20 países. En el marco de esta iniciativa, se han programado 18 estudios específicos, 14 propuestos por el Centro Coordinador de Oviedo y los 4 restantes por el Comité Científico Ejecutivo y por el Comité Internacional. De estos análisis, 5 han sido publicados.

Conocer mejor el escenario en el ámbito de la enfermedad renal puede ayudar a prevenirla. La dieta DASH, indicada para pacientes con hipertensión arterial, también es útil en ese sentido. Lo ha confirmado un estudio de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos) publicado en la American Journal of Kidney Diseases.

 

La prevención es también uno de los pilares del trabajo realizado Hospital La Princesa de Madrid sobre el riesgo cardiovascular (RCV) en pacientes con enfermedad óseo mineral relacionada con enfermedad renal crónica (EOM-ERC). Según los investigadores, el factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF23) y el gen klotho pueden funcionar como biomarcadores.

Por otra parte, la inflamación persistente se ha presentado también como marcador, en este caso de ERC en pacientes con artritis reumatoide (AR). Es la conclusión de un estudio elaborado por investigadores de Okinawa (Japón) y publicado en Plos One.  El trabajo, de acceso público, examina la relación entre unos niveles altos de proteína C reactiva (PCR) y la incidencia de ERC en AR.

Para ello, los científicos analizaron datos de 345 pacientes artríticos. A lo largo de 89 meses de seguimiento de media, el 14% de los pacientes desarrollaron ERC. La incidencia fue del 7% en el grupo 1, del 14% en el grupo 2 y del 22% en el grupo 3. En un análisis multivariado donde se incluyeron factores de riesgo clásicos, los niveles altos persistentes de PCR funcionaron como predictor independiente de la incidencia de ERC.

Diabetes y ERC

La enfermedad renal es también muy prevalente entre diabéticos. Investigadores del Centro de Investigación Hospitalario de la Universidad de Montreal, en Canadá, han descubierto una nueva relación entre la ERC y la diabetes. Los científicos han identificado una proteína en las células del páncreas (phosphofruktokinase) que se altera como consecuencia del incremento de urea en sangre derivado del fallo renal.

Un incremento que altera la secreción de insulina, dando lugar a un desequilibrio de la glucosa en sangre que puede derivar en diabetes. Una diabetes que podría frenarse gracias a un compuesto experimental desarrollado por el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Se trata de una molécula capaz de atravesar la barrera celular que mimetiza el funcionamiento de la proteína SOCS1 como regulador de JAK/STAT, una de las rutas de señalización intracelular que se activan durante la diabetes.

 

Otro experimento presentado este mes abre el camino a nuevas opciones terapéuticas para los enfermos renales. Investigadores del Salk Institut for Biological Studies de California, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Biomédeicas de Augusto Pi I Sunyer de Barcelona, han creado estructuras renales gracias a un cultivo tridimensional y una nueva combinación de moléculas de señalización.

El equipo ha conseguido conservar el cultivo de células progenitoras de nefrona con vida en el laboratorio, lo que supone un avance para la creación de un riñón trasplantable. Esto solucionaría algunos de las trabas que actualmente tienen los trasplantes, cuyos costes dependen de las características físicas de los donantes y receptores del riñón.

Así lo afirma un estudio estadounidense que se basa en el análisis de más de 50.000 casos de trasplante de riñón llevados a cabo en el país americano desde 2002 hasta 20013. De acuerdo con los investigadores, el precio de la operación aumenta si el receptor tiene un alto nivel de alosensivilización, obesidad o probabilidades de sufrir un fallo renal. Los costes también varían según la profesión del receptor.

Densidad mineral

Más allá de la intervención, hay quien se ocupa de cuestiones posoperatorias. En ese sentido, la Universidad de Medicina de Boston asegura que el uso de bifosfonatos podría ser beneficioso para pacientes que han sido sometidos a un trasplante de riñón. El fármaco facilitaría la recuperación de la densidad mineral de la médula ósea y del cuello femoral, aunque no se ha confirmado que pueda prevenir fracturas de huesos. Para el estudio, se realizó un seguimiento de 625 casos de pacientes.

Una muestra insuficiente, para los autores del artículo, en el que se recuerda que el 44% de los pacientes sometidos a trasplantes renales sufre una fractura durante los 6 meses posteriores a la operación debido a la pérdida de la densidad de los huesos. La intención del equipo de investigadores es poder corregir este descenso de los minerales óseos.