Según ha informado la Consejería de Sanidad madrileña, la tarjeta personalizada -del tamaño de una tarjeta de crédito- sirve para acceder al monitor de diálisis, así como a un ordenador en el que se registra y se guarda toda la información de sus sesiones.

Primero, se introduce en la báscula con la que se mide el peso del paciente, que pasa después a la sala de diálisis, donde el enfermero inserta la tarjeta personalizada en su monitor de hemodiálisis y confirma sus datos personales. A continuación, se pasan al monitor todos los datos de la sesión:

  1. Peso seco.
  2. Peso prediálisis.
  3. Diferencia de peso.
  4. Índice de ultrafiltración por hora.
  5. Tensión arterial.
  6. Tratamiento que debe administrarse.
  7. Posibles incidencias.

Cuando finaliza la sesión, se extrae la tarjeta personalizada del monitor y se introduce de nuevo en el lector de tarjeta de la báscula.

“Este sistema permite intervenir sobre el estado clínico del paciente para modificar o ajustar el tratamiento. Además, también facilita la creación de una base de datos que al cabo de unos meses ofrece información sobre los pacientes con la que realizar análisis predictivos e ir reajustando y personalizando los tratamientos”, ha señalado el director general de Coordinación de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, César Pascual, durante una visita a las instalaciones.

El llamado Sistema Therapy Monitor permite seguir en tiempo real la evolución de la sesión de hemodiálisis y controlar las posibles incidencias, lo cual aporta “mayor seguridad tanto para el paciente como para el personal sanitario”, según el jefe de Nefrología del Hospital Severo Ochoa, Juan Carlos Herrero Berrón.