El dispositivo, creado hace dos años, se ha probado en un ensayo clínico que ha demostrado su eficiencia. Para el estudio, publicado en la revista JCI Insight, el llamado sistema WAK (siglas en inglés de riñón artificial portátil) se probó en 11 enfermos renales en estado terminal durante más de 24 horas. Pese a algunas complicaciones leves, todos pudieron caminar libremente durante la diálisis.

Los investigadores concluyen que el tratamiento con este riñón artificial fue bien tolerado y dio un resultado eficaz en el aclarado urémico soluto y el mantenimiento de la homeostasis de fluidos y electrolitos. Por ello, consideran que “podría ser una tecnología eficaz que sirva como alternativa viable a la diálisis”. Aun así, el dispositivo tiene errores que habría que corregir.

Jonathan Himmelfarb, uno de los autores del ensayo, reconoció a Reuters Health que pasarán “años” hasta que el tratamiento con este cinturón esté disponible. “El dispositivo puede ser una muy buena alternativa para la hemodiálisis diaria (durante la noche) al operar en un modo de cabecera”, dijeron, por su parte, los doctores Karin Gerritsen y Jaap Joles, del Centro Médico Universitario de Utrecht (Países Bajos) tras revisar el estudio.