Según explican los investigadores, el trabajo buscaba estudiar la correlación entre los cambios morfológicos y el estado mutacional de EGFR a través de técnicas moleculares e inmunohistoquímicas. Además, se analizó la reacción cruzada del anticuerpo anti-L858R en casos con amplificación de HER2, descrita previamente en cáncer de mama y gástrico.

Para llevar a cabo la investigación, se estudió un centenar de adenocarcinomas pulmonares primarios. Se detectaron mutaciones de EGFR en el 22% de los casos; estas fueron significativamente más frecuentes en mujeres, carcinomas de bajo grado y subtipo lepídico. La presencia de necrosis tumoral se correlacionó con ausencia de mutaciones.

Las mutaciones E746_A750del exón-19 y L858R exón-21 se estudiaron por inmunohistoquímica con 2 anticuerpos monoclonales específicos. El anticuerpo anti-E746_A750del presentó un valor-predictivo-positivo del 100% y un valor-predictivo-negativo del 97,7%, lo que podría restringir el uso de técnicas moleculares al 7% de casos no-concluyentes.

Por su parte, el anticuerpo anti-L858R mostró resultados inconsistentes en comparación con las técnicas moleculares, dando resultado falso-positivo en 2 adenocarcinomas con amplificación de HER2; no obstante, su valor-predictivo-negativo fue muy alto (98,9%). El uso de PCR en tiempo-real rescató mutaciones no detectadas por las otras 2 técnicas.