Tal y como reconoce uno de los autores del estudio, el doctor Kevin Schwartzman, el número de casos de tuberculosis en la comunidad americana es mucho menor hoy en día que hace 25 años. Asimismo, el riesgo de exposición a esta enfermedad respiratoria es menor entre los trabajadores estadounidenses, asegura.

Los investigadores utilizaron una cohorte de 1.000 trabajadores para determinar la eficacia del cribado de tuberculosis en sus distintas modalidades. Así compararon el coste y la efectividad de 3 tipos cribado:

  1. Cribado anual: dirigido a aquellos trabajadores que tuvieran contacto con pacientes.
  2. Cribado dirigido o personalizado en los trabajadores de alto riesgo de contagio.
  3. Cribado postexposición: realizado tras identificar la exposición al virus.

Los responsables de la investigación analizaron, además, 2 test para el diagnóstico de la tuberculosis: el test de la tuberculina y el QuantiFERON-TB-Gold in tube (QFT). Los resultados mostraron que el QFT presentaba unos costes más elevados y no suponía beneficios adicionales. A la hora de analizar las distintas estrategias de cribado de tuberculosis los investigadores tuvieron en cuenta factores como los costes, la morbilidad y la calidad ajustada a la supervivencia y mortalidad.

Tras el estudio, los autores identificaron que el coste del cribado anual se situaba en torno a los 1,7 millones de dólares (1.438.506 euros), mientras que el cribado dirigido o personalizado suponía un coste de 400.000 dólares (338.472 euros). Por otro lado, el estudio destaca que el hecho de realizar el test de cribado de tuberculosis entre trabajadores sin una exposición real, hace que el número de falsos positivos sea más alto.

Con estas conclusiones, el autor considera que no es necesario establecer un protocolo que de forma rutinaria compruebe la salud de todos los trabajadores. Lo ideal a juicio del doctor Schwartzman es dirigir el cribado hacia los trabajadores que tengan un riesgo más alto de padecer tuberculosis.