Según informa la agencia EFE, numerosos estudios realizados desde los Juegos Olímpicos de Barcelona han puesto de relieve que dicha patología respiratoria es muy común entre los participantes de estos eventos. Se trata, sin embargo, de una forma específica de la enfermedad, conocida como asma inducido por el ejercicio, que consiste en la obstrucción de las vías respiratorias en los minutos siguientes a la práctica deportiva.

Para la Separ, la elevada prevalencia de ese tipo de asma en deportistas tiene que ver con las características de los entrenamientos. Son trabajos de alta intensidad realizados a menudo al aire libre, donde hay mayor exposición a sustancias irritantes con capacidad para inducir el asma como el polen, los ácaros, el cloro o la contaminación ambiental, entre otros.

Según el neumólogo Francisco García, experto en el estudio de los efectos del ejercicio en la patología respiratoria, dicha exposición tiene lugar cuando los pulmones están hiperventilando debido al sobreesfuerzo. Esa hiperventilación, además, puede ser un factor desencadenante de broncoespasmo inducido por el propio ejercicio y la pérdida de humedad y de temperatura de las vías aéreas.

Esto se desencadena “por un incremento muy acusado de la ventilación, puede estimular receptores irritantes de las vías respiratorias y desencadenar su constricción”, apunta el especialista, explicando que en la actualidad, los deportistas con asma pueden utilizar la medicación antiinflamatoria (corticoides) o broncodilatadora sin miedo a dar positivo por dopaje “siempre y cuando se acredite y objetive su condición de asmático y se utilicen los medicamentos autorizados por las autoridades deportivas”.