Según informa el centro, los científicos identificaron 58 muertes en triatlones en dicho periodo, 42 de las cuales tuvieron lugar en la parte de natación; investigaron los informes de autopsia de 23 de esas muertes, con el fin de identificar si se daban las condiciones de edema pulmonar por inmersión (EPI).

Este a menudo se ve en personas con hipertrofia ventricular izquierda, una afección mucho más prevalente entre los triatletas a los que se practicó las autopsias analizadas que entre los atletas sanos investigados en un estudio previo sobre EPI, tal y como explicó el autor principal de este trabajo, Richard Moon.

En concreto, las autopsias mostraron un espesor septal anormal en el 67% de los atletas fallecidos y un espesor anormal de la pared posterior en la mitad. Estos resultados, publicados en BMJ Open Sport & Exercise Medicine, no pueden confirmar que el EPI fue la causa de las muertes, pero indica una relación plausible.