Según informa la agencia SINC, en el trabajo se analizan las adaptaciones musculares y cardiacas que se producen durante el ejercicio en altura para determinar si es saludable el entrenamiento en hipoxia moderada. El efecto de la falta de oxígeno ha interesado tradicionalmente en el ámbito deportivo; ahora se analizan también los posibles beneficios para la salud del ejercicio en dichas condiciones ambientales.

De acuerdo con los investigadores, la plasticidad de los músculos lleva a que, tras varias semanas de exposición a hipoxia, se observen modificaciones estructurales en los mismos. Asimismo, mejora la capacidad oxidativa del músculo y aumenta la capilaridad. De igual modo, si la exposición es subaguda, es decir, a altitud menor de 5.000 metros y de duración limitada, las mitocondrias pueden ser protegidas contra el estrés oxidativo. Por otro lado, se produce un aumento selectivo de la mioglobina en el musculo cardiaco.

Partiendo de estos datos, los autores concluyen que el entrenamiento hipóxico “es beneficioso en condiciones clínicas tales como enfermedad de las arterias coronarias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)”. Igualmente, la intervención hipóxica intermitente “puede inducir adaptaciones de los sistemas hematopoyético y hemodinámico, mejorando la capacidad aeróbica y la resistencia al estrés agudo, hipóxico o isquémico, en personas con o sin enfermedades cardiovasculares”.