Un estudio liderado por la doctora María Jesús Cruz, jefa del grupo de investigación en Neumología Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) ha demostrado que una determinada cantidad de soja que por sí sola no provoca alergia, cuando se administra en combinación con partículas de diésel hace que los animales de experimentación desarrollen asma.

Los científicos también han descubierto que el mecanismo que desencadena el asma es diferente si está provocado por la alergia pura a la soja o si lo está por la suma de soja y contaminación. El equipo de la investigadora ha aprovechado que el laboratorio del VHIR mide diariamente la concentración de soja el ambiente en la ciudad de Barcelona desde hace casi 30 años.

Con estos datos, los científicos decidieron hacer un modelo de asma por soja para estudiar la interacción de la contaminación ambiental con la soja y la fisiopatología de esta enfermedad. Así comprobaron que para que un animal de experimentación desarrollara asma era necesario que inhalara 5 miligramos de soja.

Según explican los investigadores, las dosis inferiores de 3 miligramos no provocaban ningún efecto, al igual que las partículas diésel por sí solas. En cambio, cuando los animales de experimentación inhalaban 3 miligramos de soja combinada con partículas diésel, sí se volvían asmáticos.

"Por lo tanto, sería la combinación de estos 2 elementos que por sí solos no provocan asma, la responsable de que los animales de experimentación acabaran desarrollando la enfermedad", añade la científica.