Su aprobación se ha basado en datos de estudios en fase II NP28673 y NP28761. En ellos se ha demostrado que el medicamento disminuye el tamaño del tumor hasta en un 52,2% de los pacientes en un estadio avanzado en el que el paciente tomaba crizotinib. Un análisis demostró que alectinib disminuyó en un 64% el tamaño de las lesiones del SNC, y en un 22% se lograron respuestas completas.

El fármaco ya está aprobado en 8 países de Europa para los casos señalados, y en Japón para pacientes con tumores avanzados, ya fuesen o no recurrentes, que era imposible eliminar con cirugía. Alectinib se contempla también como una opción terapéutica en el estudio fase III J-ALEX, que compara este medicamento con crizotinib en una población de japoneses con cáncer de pulmón.

Las conclusiones del estudio J-ALEX se mostraron en el último congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica, que demostró que el tratamiento disminuyó el riesgo de que la enfermedad empeorase o se llegara a la muerte en un 66% si se comparaba con los pacientes tratados con crizotinib.

“Se estima que cada año 75.000 personas son diagnosticadas con este tipo de tumor en todo el mundo. Desarrollar resistencias al tratamiento estándar actual subraya la necesidad de contar con más alternativas terapéuticas, por lo que esta autorización constituye una nueva opción de tratamiento para los pacientes europeos que viven con esta devastadora enfermedad”, comunicó Sandra Horning, Chief Medical Officer y responsable de Desarrollo Global de Productos de la farmacéutica.

Javier de Castro, especialista en cáncer de pulmón del Hospital Universitario La Paz de Madrid, explicó que el cáncer de pulmón que manifestaba alteraciones genéticas como la traslocación de ALK, era una enfermedad que podía controlarse durante mucho tiempo, aunque estuviera en fase metastásica. Por eso insistió en la necesidad de fijarse en la supervivencia y en que los años de vida fueran lo más normales posibles.