Recientemente se ha demostrado que el ruido ambiental se ha relacionado con el incremento de la mortalidad por enfermedades respiratorias. El nivel de ruido diurno se asocia con un incremento significativo de la mortalidad cardiovascular y respiratoria. “En un estudio realizado sobre la población de Madrid, se observó que el incremento en un decibelio del ruido ambiental se asociaba con un aumento del 6,5% de las muertes por causa respiratoria en mayores de 65 años”, señala el experto.

Los científicos sustentan la influencia de algunos contaminantes ambientales sobre la incidencia de tromboembolismo pulmonar (TEP). Concretamente, se ha demostrado el efecto adverso del incremento de los niveles ambientales de ozono y del dióxido de nitrógeno (NO2) en desarrollo de TEP. “Un estudio publicado recientemente en la revista European Journal of Internal Medicine demuestra que un incremento de 1ug/m3 de NO2 se asocia con un aumento del 10% en el riesgo de ingreso hospitalario por TEP.

El aumento de contaminación en el ozono se relaciona con un incremento del 3% de riesgo de hospitalización por TEP”, afirma el médico. La evolución desfavorable de los niveles de contaminación ambiental está relacionada en gran parte con el exceso de producción de CO2 procedente de los sistemas convencionales de producción de energía. Según subraya González, " hay opciones de reducir el impacto0 de los contaminantes ambientales a través del uso de fuentes alternativas de energia".