Un informe sobre la contaminación atmosférica señala que ha sido la causa de fallecimiento de más de 90.000 personas en España durante los últimos 10 años. Este informe, titulado “El aire que respiras: la contaminación atmosférica en las ciudades”, ha contado con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) y el Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable.

Clemente Álvarez, autor del informe, explicó que el objetivo no era otro que concienciar sobre los efectos nocivos del aire que se respira en las ciudades y supone un problema de extrema gravedad. El trabajo se presentó en Madrid el pasado 3 de octubre para explicar las prácticas aplicadas en España los últimos años y ofrecer distintas soluciones a las consecuencias.

Por su parte, Josep Santacreu, consejero delegado de DKV, dijo que la relación entre calidad de vida y contaminación era un asunto de salud pública y afectaba a todo el que viviera en las ciudades. Luego, recordó que las emisiones nocivas seguían siendo una cuenta pendiente y que la sociedad necesitaba seguir llamando la atención a los distintos agentes implicados.

“Llevamos una década poniendo nuestro granito de arena para demostrar el papel fundamental que el medio ambiente juega en la salud y la calidad de vida de las personas y combatir sus efectos, pero nos debemos seguir esforzando por conseguir un mundo más saludable”, señaló Santacreu.

Salud y contaminación

Un 92% de la población mundial respira aire contaminado, lo que convierte a la contaminación atmosférica en un reto sanitario mundial. Este reto es más acusado en las mujeres, los niños y la población geriátrica, los más propensos a sufrir las consecuencias de la contaminación según detalla el informe.

Entre las enfermedades más habituales se encuentra el asma, la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), los trastornos neuropsicológicos, las alergias o infecciones de vías bajas, las enfermedades neurológicas, las patologías cardiovasculares, el cáncer colorrectal, de pulmón o de vejiga, fallos en la reproducción, anomalías sexuales, partos prematuros o bajo peso al nacer.

El informe señala el alto gasto económico de los costes sanitarios que implica la contaminación; según el Banco Mundial, fuente utilizada en la elaboración del informe, la contaminación atmosférica ha supuesto a España más de 35.000 millones de euros, es decir, un 3,5% del producto interior bruto.

Acciones públicas

El tráfico monitorizado ha sido una de las acciones aplicadas a nivel municipal para combatir la contaminación atmosférica. Algunas ciudades como Sevilla, Pontevedra o Vitoria se han centrado en cambiar el modo de desplazarse por las ciudades para frenar el exceso de polución. Madrid también es otra de las capitales que han tomado conciencia de la necesidad de un cambio en la movilidad urbana.

“Lo que es más destacado es que estos proyectos desarrollados por los ayuntamientos no solo constituyen un modelo a seguir para resolver el problema, sino que, sobre todo, han servido muy especialmente para que la ciudadanía tome consciencia de la importancia del problema y de los efectos de los contaminantes en su salud”, puntualizó Clemente Álvarez.

En el informe, se refleja que la sociedad, las organizaciones empresariales y las administraciones municipales van poniendo en práctica iniciativas para reducir los niveles de contaminación atmosférica para que el aire sea de mejor calidad. El proyecto xAire, por ejemplo, se creó en Barcelona para concretar los niveles de contaminación de dióxido de nitrógeno que había en las inmediaciones de los colegios y perjudica la salud de los niños.

Esta iniciativa se realizó con la ayuda de alumnos de primaria de 18 centros catalanes, sus padres y sus profesores. Se colocaron 810 sensores para medir la calidad del aire y luego se enviaron a un laboratorio para su análisis. A los pocos días, desde DKV se señaló que xAire había sido pionero en hacer partícipes a las familias y estudiantes en un proyecto relacionado con la salud pública.