La investigación se llevó a cabo con 444 niños japoneses nacidos entre la semana 33 y 35 de gestación a los que se les pautó palivizumab como profilaxis para ver si impedía la aparición de asma atópica. El principal objetivo era comprobar si el fármaco reducía la aparición de esta patología respiratoria, lo que no sucedió. Sin embargo, las sibilancias se redujeron considerablemente hasta que los niños cumplieron 6 años.

El autor principal del estudio, Hiroyuki Mochizuki, pediatra y profesor de la Universidad de Tokai, en Japón, aseguró que los hallazgos sugerían la existencia de 2 fenotipos independientes de las sibilancias recurrentes en niños.

Los investigadores se dieron cuenta de que los niños recibieron, por lo menos, 3 dosis de palivizumab tenían, aproximadamente, la mitad la incidencia de sibilancias diagnosticadas por el médico a los 6 años, en comparación con aquellos que no lo recibieron (15,3% contra 31,6%).

Uno de los puntos fuertes del estudio es que era prospectivo a largo plazo, y una debilidad es que incluía el sesgo potencial por un diseño no aleatorio. Los autores señalaron que solo hubo diferencias mínimas en el peso al nacer, la historia de asma y la edad gestacional entre los que fueron tratados y los que no.

Según Mochizuki, estos resultados indican que el asma atópica en niños de hasta 6 años es probable que no se deba al RSV, pero sí a una proporción significativa de las sibilancias recurrentes. Para él, la observación a largo plazo servirá para tener contralada la infección por el virus en la edad adulta.