Una investigación anterior, coordinada por ISGlobal, había mostrado que los beneficios de la actividad física superan a los perjuicios provocados por la contaminación atmosférica. Sin embargo, era necesario evaluar la función de las vías respiratorias y la exposición previa al desarrollo de dicho ejercicio.

En este estudio, los participantes tuvieron un aumento de la función respiratoria a corto plazo, que se prolongó horas después de haber realizado ejercicio físico, independientemente de que hubiera más o menos contaminación. Sin embargo, los niveles altos de contaminación redujeron los beneficios respiratorios del ejercicio pues redujeron la función de las vías respiratorias altas y bajas independientes de la intensidad del deporte practicado.

La actividad física redujo los efectos negativos que algunas partículas en suspensión (PM2,5, PM10 y PMcoarse) producen en las vías respiratorias en personas que no realizan ejercicio. Por otra parte, los niveles previos de exposición también influyeron en la función pulmonar de los participantes.

Estudios anteriores habían demostrado que las personas que realizan ejercicio en la ciudad están más expuestas a la contaminación ambiental, sin embargo, este es el primer estudio que evalúa el impacto que este factor tiene en la salud física de los deportistas. Los investigadores, cuyo estudio se publica en la revista Environment International, consideran necesario realizar más investigaciones que evalúen con detalle los efectos de la contaminación en los deportistas urbanos