Los cigarrillos electrónicos podrían expulsar sustancias químicas y toxinas a niveles que pueden provocar efectos adversos para la salud, afirma José Ignacio de Granda Orive, coordinador del Área de Tabaquismo de la Separ. Por este motivo, la organización considera alarmante el aumento del número de fumadores de los llamados vapeadores.

La diversidad de estos productos y la posibilidad de que los usuarios los personalicen hace que sea complicado determinar la seguridad y la eficacia de los cigarrillos electrónicos como un grupo, señala de Granda.

La Separ considera "necesaria una investigación de alta calidad en esta área", por lo que ha organizado un simposio en el marco del 50.º Congreso Separ a lo largo de esta semana. En él, se tratarán las ventajas y desventajas del uso de estos dispositivos tanto para los usuarios fumadores de tabaco como para los que no lo son.

"No deberíamos hablar de productos más o menos tóxicos para la salud, sino de productos tóxicos para la salud", recalca el neumólogo.

El especialista explica que, aunque los cigarrillos electrónicos tienen concentraciones químicas más bajas que los cigarros de tabaco, estas dosis siguen siendo perjudiciales y, en algunos casos, incluso cancerígenos. Estos riesgos implican una concienciación por parte de los neumólogos para que puedan informar correctamente sobre los riesgos de su uso y para que no lo planteen como una alternativa saludable para dejar de fumar.