La enfermedad se manifiesta con mayor intensidad en pacientes de entre 30 a 50 años y es ligeramente más frecuente entre las mujeres. Aunque la enfermedad se ha descrito en casi toda la población mundial, existen muchas variaciones en relación a la incidencia y prevalencia entre los diferentes fenotipos clínicos. “La variedad de formas en que puede presentarse la enfermedad provoca que el diagnóstico no sea fácil en fases iniciales, señala el experto.

Según declara el médico, en la mitad de los casos, la sospecha diagnóstica surge tras la realización de una prueba de imagen torácica en pacientes asintomáticos en el que se reconocen adenopatías hiliares bilaterales. “El diagnóstico diferencial de la sarcoidosis pulmonar debe establecerse fundamentalmente con otras enfermedades granulomatos, ya sean infecciosas o no y con algunos procesos linfoproliferativos”, añade. 

El curso de esta enfermedad es crónico entre 10-30% de los casos causando un deterioro permanente de la función pulmonar. La mayor parte de las personas afectadas no manifestarán nunca síntomas y la gran mayoría tendrán remisión espontánea. Sin embargo, el pronóstico de la sarcoidosis es generalmente favorable. “La evolución de la sarcoidosis es variable y puede englobar casos de curso indolente y resolución espontánea o con bajo tratamiento”, indica Rodríguez.