Unos niveles altos de lípidos clorados podrían estar relacionados con una mayor probabilidad de padecer sepsis y lesiones pulmonares. Asimismo, el aumento de estas sustancias aumenta el riesgo de mortalidad, según ha observado un equipo de investigadores de la Saint Louis University (Misuri, en EE.UU.) a través de las muestras de sangre de un grupo de pacientes. Los hallazgos se publican en Journal of Clinical Investigation Insight.

David Ford, uno de los científicos de la Saint Louis University, descubrió un tipo de lípidos que no había sido identificado previamente en humanos debido a que solo está presente en el cuerpo en situaciones en las que existe inflamación. El equipo de investigación liderado por David Ford analizó muestras de sangre de pacientes que habían sido ingresados en el hospital y que, finalmente, fueron diagnosticados con sepsis.

Así, observaron que los lípidos clorados predecían si los pacientes sufrirían el síndrome de dificultad respiratoria aguda o si morirían en un plazo de 30 días como consecuencia de una lesión pulmonar. “Los lípidos clorados podrían sirven como una advertencia precoz de que un paciente está en proceso de adquirir una lesión pulmonar grave”, asegura Ford en un comunicado de la universidad.

¿Causa o efecto?

Los autores observaron que los lípidos clorados podían servir como un biomarcador de inflamación. Sin embargo, se plantearon también si dichos lípidos podían ser los responsables de que se produjera la inflamación. Tras el análisis, observaron que los lípidos clorados se generar a partir de enzimas de neutrófilos, las células encargadas de matar a los microorganismos cuando se produce una infección como la sepsis. En este proceso, se generan lípidos clorados como consecuencia de un daño en el tejido, por lo que no se encargan de originar la inflamación como tal, informan los expertos. 

En un segundo artículo, publicado en Journal of Lipid Research, Ford y Celine Hartman observaron que los lípidos clorados se desplazan en el interior de las células endoteliales, en los revestimientos de los vasos sanguíneos y linfáticos. Concretamente, se desplazan hacia el gránulo cuerpo de Weibel-Palade de la célula endotelial.

“Esto es significativo porque los cuerpos de Weibel-Palade contienen proteínas que son responsables de la inflamación en las zonas en las que la sangre interactúa con los vasos sanguíneos de un órgano o en los que la microcirculación está asociada con lesiones orgánicas y edemas”, explica Ford. Los investigadores quieren desarrollar una prueba de detección rápida de lípidos clorados para identificar la sepsis y las lesiones pulmonares de manera precoz con el objetivo de reducir la mortalidad de los pacientes.