Según ha explicado el doctor Javier Moradiellos, jefe asociado del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y responsable del diseño de la prótesis y la intervención, el reto era la extirpación de las costillas, el esternón, parte del pulmón derecho, la glándula tímica y parte del pericardio, y la reconstrucción torácica.

Al ser un defecto tan grande, no existían alternativas viables con los actuales sistemas de placas. Esto hizo necesario diseñar una solución personalizada basada en una prótesis biomecánica mediante impresión en 3D en titanio. La prótesis abarcaba el esternón y 6 costillas.

“La denominamos prótesis biomecánica porque su diseño imita la articulación y la configuración de la pared torácica normal, y permite una mecánica respiratoria fisiológica, así como su integración con los huesos del paciente”. Javier Moradiellos.

Una vez analizada la información de la tomografía computarizada y después de estudiar la zona a extirpar, se diseñó una prótesis de una pieza que evitara desplazamientos y dislocaciones. El material elegido fue el titano porque, según el doctor, se integra muy bien con los huesos y es muy resistente y ligero.

El implante se ha confeccionado por haz de electrones. El proceso consiste en almacenar y fundir titanio en polvo hasta que se solidifique en un entorno de vacío. Para el doctor Moradiello, la impresión en 3D de prótesis facilitaría intervenciones radicales en pacientes oncológicos descartados para otras operaciones.