La falta de control en el paciente asmático, pese a que siga un tratamiento para su enfermedad respiratoria, se da en un 50% de la población que lo padece. Muchas veces, se agrava por las alergias, el tabaquismo o la obesidad, aunque en otras ocasiones tiene la suficiente gravedad por sí mismo.

Para esta doctora, es importante destacar que el uso de los fármacos biológicos está destinado solo a aquellos pacientes con un asma grave con exacerbaciones habituales y un fenotipo bien definido. Durante los últimos años, los fármacos biológicos se han desarrollado centrados en diferentes dianas terapéuticas, y se están consiguiendo resultados esperanzadores.

En España, se están utilizado los anticuerpos monoclonales (reslizumab, benralizumab, entre otros) por vía subcutánea cada 15 días o mensualmente, y se combinan con la terapia inhalada que sigue el paciente por lo general. El mepolizumab ha sido el primer fármaco comercializado en España y aprobado por la Agencia Española del Medicamento.

“Mepolizumab ha evidenciado una disminución significativa del número de crisis en pacientes con asma grave que no responde al tratamiento convencional. Se espera que esté disponible para su uso en hospitales a finales del presente año”. Eva Martínez Moragón.

La doctora Martínez especificó que al mepolizumab le seguirán otros biológicos, se estima que en un par de años, de manera que se podrá sustituir el tratamiento actual y mejorar la calidad de vida de aquellos pacientes asmáticos que no son controlados. El primer biológico diseñado específicamente fue el anticuerpo monoclonal anti-IgE (omalizumab) en el año 2005.

En qué consiste la terapia

La terapia consiste en administrar por vía subcutánea un anticuerpo monoclonal que actúe contra la molécula que causa la alergia que sufren los asmáticos (IgE). Su uso está cada vez más extendido entre los pacientes que necesita altas dosis de corticoides para poder controlar las crisis asmáticas.

Para abordar el asma hay disponibles numerosos protocolos de actualización, entre ellos el la Guía Española de Manejo del Asma (GEMA 4.0). Este protocolo permite realizar un diagnóstico correcto y un abordaje de la enfermedad a través de la actualización de la información. Además, las guías facilitan el tratamiento escalonado del asma según la situación del paciente.

A día de hoy, la base del tratamiento en el asma es la terapia broncodilatadora y antiinflamatoria mediante inhaladores de distintas moléculas, por ejemplo, los corticoides, que son el tratamiento fundamental, a día de hoy, para mejorar la función pulmonar y la calidad de vida del paciente.