Otro tipo de medicamentos biológicos, cuyos efectos adversos necesitan confirmarse, han demostrado resultados optimistas. Los biomarcadores, pues, podrían servir de ayuda para personalizar los tratamientos en pacientes con asma.

El asma se clasifica en varios endotipos y fenotipos; en el endotipo tipo 2 (T2) alto, aparecen citocinas que causan inflamación eosinofílica. En los pacientes con asma muy grave a los que no les hacen efecto los corticoides inhalados, las citocinas y sus receptores se convierten en dianas de las terapias biológicas.

De un tiempo a esta parte, se ha estado trabajando en distintos agentes biológicos para intentar combatir la inflamación T2. Según Pulmonary Medicine, aquellos ensayos sobre la inmunoglobulina E y las citocinas IL-4, IL-5 e IL-13 han conseguido demostrar que los tratamientos con biológicos permiten reducir las dosis de corticoides y mejoran el asma.

A día de hoy, hay muchos fármacos biológicos en desarrollo, especialmente enfocados hacia otras dianas como, el receptor de prostaglandina D2, IL-25 e IL-33 o la linfopoyetina estromal tímica.