En concreto, los científicos activaron la enzima piruvato deshidrogenasa (PDH) bloqueando la actividad de otro grupo de enzimas, las histona desacetilasas (HDAC), que se encargan de la regulación de la expresión genética.

Según Ana Cristina Rego, la investigadora de la Universidad de Coimbra que ha liderado el estudio, su activación permite mejorar la producción de energía en las células y, así, posibilita la recuperación de la función motora atrofiada por la enfermedad de Huntington.

Esta patología neurodegenerativa hereditaria es, hasta la fecha, incurable; solo existen fármacos que pueden ayudar a controlar algunos síntomas de la enfermedad, pero no la pueden retrasar ni detener.

Provoca el desgaste de algunas células nerviosas del cerebro, lo cual implica la imposibilidad de caminar, hablar o reconocer a los familiares. Los afectados presentan alteraciones en la transcripción de los genes, “un proceso muy importante para que las células puedan funcionar con normalidad”, según la investigadora.

“Los compuestos usados para activar la enzima PDH ­también se podrán usar clínicamente para retardar la progresión de la dolencia de Huntington”, añade Rego, que ha contado con la colaboración del Centro de Medicina Molecular y Terapéutica de la Universidad British Columbia de Vancouver, en Canadá.