Según informa la agencia EFE, el ictus afecta cada año a entre 110.000 y 120.000 personas; la mayoría de esos pacientes sufre secuelas, que en el 40% de los casos les inhabilitan para realizar sus actividades cotidianas. Las posibilidades de padecerlo se incrementan con la edad; sin embargo, en los últimos tiempos han aumentado los casos entre personas de 20 a 64 años.

En ese sentido, el coordinador del grupo de estudio de enfermedades cerebrovasculares de la SEN, Jaime Gállego, asegura que cualquier puede sufrir un ictus, aunque hasta el momento haya disfrutado de una vida plena. “Más de 83.000 menores de 20 años sufren un ictus”, señala el especialista, citando el último estudio que se ha realizado globalmente sobre el asunto.

Estudios recientes, además, han demostrado relación directa del ictus con la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardíacas (sobre todo la fibrilación auricular), la apnea del sueño o la obesidad, entre otros factores de riesgo. La mortalidad, por su parte, ha disminuido en los últimos años.

A pesar de esa disminución de la mortalidad de los ictus, los expertos insisten en que en la cadena asistencial destinada a esta patología es "fundamental” la interconexión y coordinación precisas entre los servicios de urgencia extra e intrahospitalarios con el Código ictus. Este fue diseñado para identificar, notificar y trasladar lo antes posible a los pacientes con ictus a los servicios de urgencias.

Lucha contra el ictus

Si un paciente que ha sufrido ictus es atendido por un neurólogo en las primeras horas, la probabilidad de fallecer o quedar con una discapacidad grave se reduce a la mitad. De ahí la importancia de atender a los afectados con celeridad. Una atención en la que aún existen "notables diferencias" entre las comunidades autónomas, de acuerdo con la SEN, que aboga por trabajar para asegurar la equidad.

“Independientemente del lugar en el que vivan, todas las personas deberían poder tener acceso a una unidad de Ictus, que es el dispositivo asistencial más eficaz para el tratamiento de los pacientes con ictus en fase aguda”, reivindica Gállego, quien recuerda que una veintena de provincias no cuentan con unidades de este tipo. “Es necesario implementarlas, y más sabiendo que son el mejor recurso asistencial del que podemos disponer”, añade el médico.

Coincidiendo también con el Día Mundial contra el Ictus, la Federación Española de Ictus (FEI) ha puesto en marcha una campaña bajo el lema “Saca el superhéroe que llevas dentro en la lucha contra el ictus”. Se trata de un llamamiento para que todas las personas implicadas (pacientes, médicos, investigadores, cuidadores o políticos) unan sus fuerzas para prevenir esta enfermedad y reducir su incidencia.