Cambios en la retina

Algunos cambios en la retina pueden ayudar a diagnosticar de forma precoz la enfermedad del alzhéimer. Según recoge la agencia EFE, un equipo de científicos españoles ha logrado identificar con exactitud las regiones oculares donde se producen esos cambios. De hecho, estos científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han conseguido identificar por primera vez la forma, el tamaño y la ubicación exacta de esas regiones oculares que resultan afectadas por el alzhéimer tras analizar los cambios de espesor que se producen en los pacientes en una fase todavía leve de la enfermedad.

En este sentido, la búsqueda de biomarcadores que permitan la detección precoz de la enfermedad es uno de los retos de la medicina. De hecho, la UCM ha destacado la trascendencia de que los investigadores hayan conseguido determinar la forma y el tamaño real de las regiones que presentan un adelgazamiento significativo en cada capa de la retina.

Cambios en la retina

Los expertos han observado que, mientras que algunas capas de la retina de pacientes ya diagnosticados de alzhéimer están neurodegeneradas, otras presentan una neuroinflamación lo que puede alertar de la presencia de la enfermedad incluso antes de otras pruebas. La investigación aparece publicada en la revista Scientific ReportsRevela que, en los estadios tempranos de la enfermedad, el adelgazamiento en todas las capas neuronales predomina sobre el engrosamiento, ha subrayado Luis Jánez, investigador del Instituto de Tecnología del Conocimiento de la UCM y autor principal del estudio.

Asimismo, en los últimos años se ha abierto una nueva vía que utiliza los ojos como una ventana al cerebro. Lo hace para detectar los cambios que se producen en las etapas tempranas del alzhéimer. Ello permite ver cómo evoluciona la patología, ha explicado Elena Salobrar, científica del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo y coautora del trabajo.

Por otro lado, los investigadores han desarrollado nuevas técnicas y herramientas analíticas que les ha permitido comprobar que los primeros cambios se manifiestan en la zona macular. Se trata de la zona más sensible y encargada de la visión más fina.  No obstante, también se encarga de la percepción del color, ha explicado José Manuel Ramírez, director del Instituto Ramón Castroviejo.

Investigación

Este estudio se ha realizado en un grupo de 19 pacientes. Los pacientes ha sido seleccionados de unas 2 124 historias clínicas del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. De hecho, esta muestra padecía la enfermedad en un estadio muy incipiente y estaban libres de otras patologías con incidencia en la retina. Por otro lado, se formó un grupo de control con 24 voluntarios, semejantes en edad y otras características, pero sin ninguna patología relevante.

Para cada persona de ambos grupos se obtuvo, mediante una tomografía de coherencia óptica, la imagen tridimensional de una región cuadrada de su retina. De hecho, este tipo de tomografías utiliza un haz de luz que barre esa zona de la retina en solo 2,5 segundos. Se trata de una técnica no invasiva, muy rápida, de bajo coste y de uso frecuente, ha señalado Salobrar.

Por esta razón, para comparar los cambios de espesor en capas diferentes, los investigadores desarrollaron programas informáticos capaces de realizar operaciones aritméticas exactas con los números enteros que obtenían de la combinación de los cientos de miles de puntos que se analizaban en cada capa.