Los investigadores realizaron una simulación de microhemorragia humana en el cerebro de un pez cebra mediante disparo láser para romper pequeños vasos sanguíneos, dejando una escisión limpia del tejido y dos extremos rotos. Media hora después, un macrófago apareció en el lugar de la lesión, generando diversas moléculas de adhesión para su unión. Tres horas después, las moléculas se unieron. Los macrófagos realizaron el mismo proceso de reparación al romper la aleta del pez.

Los investigadores aseguran que existen varios aspectos relacionados con los macrófagos del desarrollo vascular y la remodelación. Los macrófagos son necesarios para la reparación de lesiones de la barrera hematoencefálica en ratones y también se pueden localizar macrófagos en la mayoría de las microhemorragias capilares de los seres humanos, por lo que conocer su mecanismo sería de especial interés en estudios posteriores con humanos.