Los investigadores seleccionaron a 30 pacientes con síndrome de dolor regional complejo y los dividieron en 2 grupos en función a la duración y la frecuencia del tratamiento con ketamina. Asignaron 14 pacientes en el grupo que recibía un tratamiento de ketamina a largo plazo y 16 al grupo que no lo recibía. Los pacientes completaron un cuestionario relativo a sus características demográficas y clínicas e incluyeron las variables asociadas a la función cognitiva.

Los resultados mostraron que el grupo de pacientes con síndrome de dolor regional complejo que recibió el tratamiento de ketamina a largo plazo registró peores resultados en la retención de dígitos y símbolos, y en el Controlled Oral Word Association Test y el Trail Making Test. Por lo tanto, los autores del estudio concluyen que el tratamiento de ketamina a largo plazo en pacientes con síndrome de dolor regional complejo favorece su deterioro cognitivo, especialmente en la función ejecutora.

Tal y como recoge el Plan Nacional de Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los efectos de la ketamina dependen de la composición, la dosis, el contexto en el que se consuma y las características del consumidor. Se trata de una sustancia “peligrosa” porque puede provocar ansiedad, paranoia y paros respiratorio y cardiaco. Además, tiene un elevado riesgo de adicción y una rápida tolerancia.