La experta define el derecho de estos pacientes a que no se les niegue una rehabilitación cognitiva, y afirma que está comprobado que, con varias sesiones, estos enfermos pueden participar en la vida cotidiana y en sus familias y comunidades, “lo que, a su vez, les refuerza y les ayuda a mejorar.

"Tendemos a pensar en la rehabilitación en términos de personas con discapacidad física después de una lesión, pero es igualmente importante en las personas con deterioro cognitivo”, indica la experta.

La profesora explica que, como sociedad, “tenemos un mayor reconocimiento de que las personas con discapacidades físicas tienen derecho a acceder a servicios y oportunidades, pero todavía hay un largo camino por recorrer para las personas con discapacidades ocultas como la demencia, en un paisaje donde el número mundial de personas con demencia se espera que aumente de 44 millones en 2015 a 117 millones en 2050.

La profesora Clare supervisa un ensayo que evalúa el éxito de la rehabilitación cognitiva en más de 500 personas en 8 puntos del Reino Unido. Se centra en enfoques hechos a la medida de los problemas individuales específicos que las personas encuentran en diferentes etapas de la demencia.

Algunos ejercicios que se estudian en la investigación son el uso del correo electrónico para mantenerse en contacto con familiares y amigos, obtener confianza para salir a la calle o gestionar mejor las tareas diarias. Para las personas en las etapas más avanzadas de la demencia, los enfoques pueden centrarse en ser capaz de vestirse de forma independiente o participar en actividades placenteras.

La profesora Clare cree que el enfoque de rehabilitación positiva puede ser financiado mediante la redistribución de parte de la inversión en demencia, a través de la prevención de dificultades físicas, la limitación de los costos de manejo de los síntomas angustiosos y el retraso de la institucionalización. La experta describe la necesidad de desarrollar sistemas de servicio que capaciten al personal e involucren a las familias.