El estudio se ha llevado a cabo en personas mayores de 70 años del citado centro, clasificándolas en personas con resultados cognitivos normales, personas con deterioro cognitivo leve y personas con demencia. La relación entre el cambio de peso e índice de masa corporal con el riesgo de desarrollar un episodio de deterioro cognitivo leve se ha investigado empleando modelos proporcionales al azar.

La investigación concluye que, tras un seguimiento medio de 4,4 años, 524 de los 1895 participantes con resultados cognitivos normales desarrollaron un episodio de deterioro leve, siendo un 50,3% hombres.

En cuanto al cambio de peso, la media fue mayor entre los participantes que sufrieron un incidente de deterioro leve que entre los que tenían unos resultados cognitivos normales. El estudio revela, por tanto, que la pérdida de peso es un marcador para detectar el deterioro cognitivo leve y puede ayudar a identificar a las personas con un alto riesgo de desarrollarlo.