De acuerdo con el catedrático de Psicobiología, es un error social considerar que razón y emoción son enfoques contrarios; ambos conceptos son complementarios, ha recordado, tal y como afirma en su último libro, El cerebro: una fábrica de ilusiones.

En ese sentido, el especialista ha explicado que para que la razón pueda aislarse de la emoción, o viceversa, tiene que haber una enfermedad que impida que el cerebro funcione de forma correcta, ya que se trata de un sistema funcional, lo que significa que todas sus partes están continuamente entrelazándose e influyéndose.

Según Morgado, una persona que tenga un problema emocional no razona bien y una persona que tenga un problema de racionalidad no tiene emociones normales. Por ello, ha continuado, las decisiones menos comprometedoras y más beneficiosas se toman cuando se acopla lo que se siente con lo que se piensa.

Ejemplos

De acuerdo con el experto, la infidelidad pone a la persona en una de esas situaciones de conflicto entre la parte emocional y racional, dando lugar a una situación de estrés provocada por la conocida como “hormona del estrés” (cortisol), que daña el corazón, el cerebro y los sistemas circulatorio e inmunológico.

Esta situación, además, puede causar, entre otros síntomas, falta de sentido del humor, irritabilidad constante, sentimientos de ira y ganas de llorar. “¿Cómo se soluciona esta situación? Sincronizando razón y emoción”, ha asegurado el catedrático, quien aconseja buscar una explicación lógica para acoplar emoción y razón y poner así fin al estrés.

Morgado, que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar qué sucede en el cerebro, expone en su libro la idea de que el encéfalo no percibe el mundo tal y como es, sino que transforma las cosas como si fuese una fábrica de ilusiones, “lo que no significa que no exista lo que veamos, olamos o sintamos”.