En primer lugar, el equipo de científicos liderado por el investigador César Álvarez Marcos aplicó un test SDQ (Strengs and difficulties questionaire) a 52 sujetos con enfermedad de Parkinson, de los cuales, fueron seleccionados 19 pacientes con algún grado de disfagia. Los voluntarios se sometieron entonces a una evaluación mediante el método de exploración clínica volumen-viscosidad y una videoendoscopia de la deglución.

Tras el análisis, Álvarez Marcos y su equipo, hallaron trastornos de eficacia y seguridad de la deglución en el 94,7% de los casos. De entre estas alteraciones, las más frecuentes fueron la dificultad en el transporte del alimento y la deglución fraccionada; síntomas que se produjeron en el 89,5 y el 78,9% de los sujetos, respectivamente.

En menor medida, los voluntarios presentaron mal sello labial (68,4%) y residuos orales (47,4%), relacionados con el tiempo que dura la ingesta. Respecto a las alteraciones de seguridad, los investigadores reportaron residuos faríngeos en un 52,7% de los pacientes, tos en el 47,4%, penetración en el 31,64% y aspiración y descenso de SaO2  en el 5,3%.