Dormir con la luz encendida puede incrementar el riesgo de diabetes. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores de la Universidad del Noroeste en Illinois (Estados Unidos). Según recoge la agencia china Xinhua, el estudio reclutó a 20 adultos sanos voluntarios de entre 18 y 40 años, que pasaron 2 noches y 3 días en el laboratorio.

Según explica la agencia china, durante la primera noche los voluntarios durmieron en una habitación totalmente a oscuras, mientras que la segunda noche, la mitad de ellos durmió en una habitación a oscuras y la otra mitad durmió con la luz encendida. Mientras los voluntarios dormían, los investigadores registraron sus signos vitales, la actividad cerebral y los movimientos de ojos y piernas.

Cada hora los responsables del estudio tomaban muestras de sangre de los participantes para medir la melatonina. Por la mañana, los investigadores realizaron pruebas de tolerancia a la glucosa entre los voluntarios y comprobaron que, una sola noche expuestos a luz durante el sueño provocaba un impacto agudo sobre las mediciones de resistencia a la insulina.

Dormir con la luz encendida produjo un impacto sobre estas mediciones, consideradas un factor de riesgo para la diabetes. Tal y como asegura la autora principal del estudio, Ivy Cheung Mason, “este hallazgo es importante debido a la creciente y generalizada exposición a la luz artificial, sobre todo en la noche”.

No obstante, los investigadores consideran que es necesaria una investigación más amplia para confirmar los efectos de dormir con la luz encendida sobre el riesgo de diabetes. La agencia Xinhua asegura que los autores del estudio han determinado que el efecto “es agudo” pero “se requiere más investigación para determinar si la exposición crónica a la luz en las noches durante el sueño tiene efectos acumulativos sobre la función metabólica”.

Los datos de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos correspondientes a 2014 revelan que el 35% de los estadounidenses informa sobre una calidad del sueño “deficiente” y el 20% reconoce que no se levantan sintiéndose frescos o descansados. Los trastornos del sueño, concluye la Xinhua, afectan a más del 25% de la población general y a hasta el 50% de los adultos mayores en todo el mundo.