A pesar de los grandes avances logrados en la atención a la disfagia, “las prácticas prevalentes de detección y tratamiento siguen siendo insuficientes para reducir la tasa de neumonía, mejorar el resultado funcional y disminuir la mortalidad en pacientes de ictus”. Es la conclusión a la que ha llegado la Universidad de Münster, tras analizar los casos de más de 674.000 pacientes adultos ingresados entre 2008 y 2015 en 157 hospitales alemanes. El estudio, publicado en la revista Cerebrovascular Diseases, tuvo en cuenta:

  1. Tasas de neumonía.
  2. Incidencia de disfagia en el momento del ingreso.
  3. Porcentaje de pacientes disfágicos derivados a un terapeuta del habla y el lenguaje.
  4. Mortalidad intrahospitalaria entre los grupos de pacientes disfágicos y no disfágicos.
  5. Proporción de pacientes a los que se practicaba un cribado estandarizado de la deglución.
  6. Puntuación de incapacidad o dependencia según la Escala de Rankin Modificada (ERm) al momento del alta.

La neuróloga Sonja Suntrup-Krueger y su equipo descubrieron que la proporción de pacientes sometidos a cribado había aumentado de forma continua desde 2008 (47,2%) hasta 2015 (86,6%); sin embargo, el porcentaje de pacientes de ictus diagnosticados de disfagia permaneció estable (19%) durante los 7 años de estudio. Durante ese periodo, el porcentaje de pacientes diagnosticados de disfagia derivados a un terapeuta del lenguaje aumentó del 81,6 al 87%.

Los investigadores constataron que la incidencia de neumonía era más elevada en los pacientes de ictus con disfagia que en los no disfágicos, y que dicho riesgo se acompañaba de una peor puntuación en ERm y una mayor mortalidad. “Las guías actuales recomiendan un cribado y tratamiento temprano de la disfagia para reducir las complicaciones y la mortalidad del ictus”, explica la autora; sin embargo, “el beneficio potencial de la correcta atención a la disfagia aún es limitado”.  Tras evaluar el grado de adopción de las guías sobre disfagia en pacientes de ictus, los especialistas han concluido que “se necesita urgentemente más investigación para desarrollar terapias más efectivas para la deglución”.