“Estar diagnosticado de demencia no significa que el paciente no pueda conducir, sin embargo, la progresión natural de la enfermedad puede obligar al paciente con demencia a dejar de hacerlo”, ha explicado la directora del estudio, Jane Bennett. El objetivo de la investigación fue determinar si los test cognitivos permiten detectar la capacidad de conducción de estos enfermos.

Para ello, Jane Bennett y su equipo de investigación analizaron los datos de 28 estudios que evaluaban los test cognitivos que se realizan a personas con demencia. Los resultados mostraron que la mayor parte de los test cognitivos se centran en la capacidad de atención y concentración, en la habilidad para ver objetos, la memoria o el lenguaje.

De hecho, apunta el estudio, los nexos entre los test cognitivos y la capacidad de conducción son inconsistentes. Los investigadores hallaron que un test cognitivo predice la capacidad de conducción solo en el 46% de las ocasiones. Por este motivo, el equipo liderado por Jane Bennett trabaja en el diseño de una serie de test que puedan evaluar la seguridad en la conducción de los pacientes con demencia.