Según informa Infosalus, los científicos realizaron un bloqueo selectivo de la hormona del estrés liberadora de la hormona corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), en lugar de bloquearla en todo el cerebro, como se había hecho hasta ahora. “El bloqueo de los receptores de CRH en todo el cerebro no funciona – señala la investigadora Rong Zhang­-. Creemos que los efectos actúan unos contra otros de alguna manera”.

Para evitar este problema, probaron a eliminar mediante ingeniería genética el gen CRH selectivamente; en concreto, lo eliminaron en un millar de células del núcleo paraventricular del hipotálamo, un área conocida por controlar la liberación de hormonas del estrés, como cortisol. La pérdida de CRH afectó a la secreción de hormonas y, además, redujo drásticamente los comportamientos de ansiedad.

Así, por ejemplo, los ratones modificados genéticamente en el marco del estudio se aventuraron a cruzar un laberinto elevado, incluso en una parte sin paredes, sin mostrar ansiedad o estrés; igualmente, exploraron una extensión más amplia en la prueba de campo abierto que los animales no modificados.

Dicha modificación genética sería complicada técnicamente en seres humanos, reconoce el investigador Joseph Majzoub, que destaca que, si fuera posible, podría ser útil para tratar trastornos de ansiedad severa o de estrés postraumático (TEPT). “No sabemos cómo hacerlo, pero al menos tenemos un punto de partida”, concluye el autor.