La novedad del estudio, realizado por el Laboratorio de Conducta Animal y Neurociencia de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, es que los investigadores han registrado el reflejo de sobresalto en 2 momentos diferentes para cada uno de los 13 pacientes que han participado en la investigación: al poco tiempo del ingreso en el hospital y 3 meses después del alta.

“Lo que hemos observado es que la alteración del reflejo se produce en ambos periodos y ese es precisamente uno de los más importantes criterios de un biomarcador, que esté presente cuando no se manifieste la patología”, explica el profesor de la Universidad de Sevilla, Gonzalo de la Casa.

El descubrimiento de biomarcadores facilita el desarrollo de nuevas pruebas simples y rápidas que indiquen la probabilidad de desarrollar este trastorno psiquiátrico. No obstante, la presencia del biomarcador no indica que la enfermedad vaya a desarrollarse necesariamente, recuerdan desde la universidad.

Bloqueo temporal del sistema nervioso y su relación con la percepción de la realidad

Los investigadores registraron la intensidad de la respuesta muscular responsable del parpadeo a través de unos electrodos colocados cerca de uno de los ojos. El paciente escucha una serie de sonidos que producen respuestas de sobresalto que dan lugar a la contracción muscular que le sirve al organismo para enfrentarse a un posible peligro.

Tal y como explica la Universidad de Sevilla, la respuesta de alerta puede modificarse en el laboratorio presentando justo antes del sonido intenso uno más débil. Desde la percepción del sonido débil hasta que se analiza su significado se produce un bloqueo temporal en el sistema nervioso que impide la entrada de cualquier otro estímulo.

Como consecuencia de este bloqueo, apunta la investigación, el sonido intenso no se percibe con toda su intensidad y la respuesta de alerta es mucho menor. Este proceso de bloqueo es de muy corta duración y parece estar en la base de una percepción adecuada y ordenada de la realidad.