La depresión o la ansiedad pueden retrasar la recuperación de un deportista tras una conmoción cerebral, según ha constatado la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), en Estados Unidos. Para combatir esos efectos psicológicos, están probando una terapia de conversación como parte del tratamiento rehabilitador en el marco del Steve Tisch BrainSPORT Program.

Según ha informado el centro, la mayoría de los deportistas que sufren una conmoción cerebral se recupera de la lesión física en una o 2 semanas; sin embargo, hay personas en las que la conmoción produce síntomas que pueden durar mucho más. Estos síntomas pueden ser:

  1. Físicos: dolor de cabeza, sensibilidad a la luz o al ruido, mareo.
  2. Psicológicos: depresión, ansiedad, aislamiento social.

“Muchos profesionales sanitarios no tienen tiempo o no están plenamente capacitados para detectar síntomas de depresión”, señala Doug Polster, investigador posdoctoral en neuropsicología deportiva del Steve Tisch BrainSPORT Program de la UCLA. “Si los síntomas están por debajo del nivel de depresión, pueden pasarse por alto”, añade.

Estos síntomas depresivos tienen que ver con un sentimiento de aislamiento respecto al equipo después de haber estado retirado de la práctica deportiva como consecuencia de la conmoción. “De repente ha pasado un mes y no has socializado mucho”, apunta Polster, según el cual los atletas que se sienten más vinculados a nivel personal con su práctica deportiva son los que sienten esa depresión de manera más intensa.

Asimismo, los sentimientos de ansiedad o depresión pueden verse exacerbados por la separación del equipo, la presión por el retraso académico o el estrés general del estudiante. A esto se une el hecho de que algunos deportistas, a pesar de haberse recuperado de la conmoción, vinculan síntomas físicos comunes (como un dolor de cabeza o dificultades para concentrarse) con dicha lesión.

Para abordar estos efectos psicológicos de la conmoción cerebral en deportistas, la UCLA puso en marcha un programa para aquellos atletas que requieren más tiempo de recuperación de lo habitual. En ese contexto, se está probando una terapia de conversación, que se basa en charlas con el deportista mientras que hace ejercicio en bicicleta o practica algún aspecto concreto de su deporte. “Nuestro objetivo es brindarle técnicas para afrontar mejor el estrés”, concluye el investigador.