En una entrevista con Infosalus, Francisco Javier Sanz Fuentenebro, especialista en Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario 12 de Octubre de la Comunidad de Madrid, ha reconocido que el estigma que envuelve a este procedimiento aún existe entre la profesión médica hasta el punto de no ser siempre considerada una alternativa válida.

En este sentido, el especialista destaca que la terapia electroconvulsiva consiste en modificar la neuroquímica cerebral a base de estímulos eléctricos que en ningún caso suponen daños en el cerebro. Los mecanismos implicados implican, como ocurre con los psicofármacos, cambios en las alteraciones del patrón de conectividad cerebral o cambios en la expresión génica.

Por lo general, los psiquiatras recomiendan la terapia electroconvulsiva para tratar la depresión mayor grave, sobre todo cuando presenta síntomas psicóticos, y también para la esquizofrenia. Pese a que su uso está más adscrito al ámbito de la salud mental, la terapia electroconvulsiva también se ha empleado en las crisis de catatonia, en el parkinson grave y en la epilepsia ultrarresistente y recidivante.

En la actualidad, este procedimiento se realiza en el quirófano y con el paciente anestesiado. Entre sus ventajas, los especialistas destacan que se trata de un proceso que dura unos minutos y con una reanimación posterior rápida que en muchos casos permite que el paciente se vaya a casa en el mismo día.