La terapia musical puede contribuir a mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida del paciente de ictus. Un estudio, publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, ha analizado los efectos de añadir una terapia musical como apoyo al programa de neurorrehabilitación que se ofrece en los hospitales.

La investigación, realizada por investigadores de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge, el Parque de Salud Mar, el Hospital Universitario de Bellvitge y la Universidad de Helsinki, concluye que la motivación es un aspecto importante en la recuperación. Los pacientes de ictus que incorporan la terapia musical mejoran su calidad de vida y su estado de ánimo, en comparación con los que reciben un tratamiento convencional.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores seleccionaron a 40 personas que habían sufrido un ictus y los distribuyeron aleatoriamente entre el grupo de tratamiento para recibir la terapia musical y el grupo de control para recibir más sesiones de tratamiento convencional durante 4 semanas. Los autores del estudio evaluaron las funciones motora y cognitiva, el estado de ánimo y la calidad de vida de los pacientes antes y después del tratamiento.

La terapia musical consiste, según señala la Universidad de Barcelona en una nota de prensa, en un entrenamiento para aprender a tocar el piano y unos tambores electrónicos con la extremidad que había quedado afectada por el ictus. Aquellos pacientes de ictus que recibieron este apoyo experimentaron una mejoría en el aspecto motor y redujeron la fatiga.

Tal y como recuerda la universidad, entre las complicaciones más frecuentes del paciente de ictus se encuentra la pérdida de la función motora, parcial o total, de la extremidad superior. Este problema limita el desempeño de actividades de la vida diaria y la participación del paciente en su comunidad.