Según cuenta Infosalus, la investigación parte de la detección de dicha proteína, presente en las células gliales del intestino, en la superficie de los linfocitos innatos. Modificando genéticamente ratones para que sus células con RET brillaran, descubrieron bajo la mucosa intestinal miles de cúmulos con 100-200 linfocitos innatos que expresaban RET cada uno.

A continuación, demostraron que la proteína controla la producción de interleucina-22 por parte de las células linfáticas; una función que implica una relación directa con la reparación del epitelio intestinal. De hecho, los investigadores confirmaron que los ratones que no expresaban RET en sus linfocitos innatos tenían un epitelio alterado, con menos capacidad de regeneración. Esos animales, además, eran más propensos a desarrollar diversas patologías inflamatorias e infecciones.

Una vez identificada la proteína y su función, quedaba por saber cuál era el mecanismo de activación de RET en los linfocitos innatos. A través de un microscopio de alta resolución, los científicos descubrieron que las citadas células linfáticas estaban rodeadas de células gliales. Estas últimas son, precisamente, las responsables de activar el sistema inmune mediante factores neurotróficos.

De acuerdo con el director del estudio, Henrique Veiga-Fernandes, del Instituto de Medicina Molecular de Lisboa, se trata de una “troika multicelular” que protege al intestino gracias a la unión de células gliales, epiteliales intestinales y linfáticas. Su equipo trabaja ahora para activar directamente los linfocitos. El hallazgo podría aplicarse a futuras estrategias de prevención de patologías intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.