En el estudio se han investigado casi un millón y medio de pacientes que recibieron transfusiones de sangre entre 1968 y 2012. Entre estos pacientes, un 2,9% recibió una transfusión de un donante a quien se le había diagnosticado algún trastorno neurodegenerativo. Según explica el estudio, no se encontraron evidencias de que alguna de las personas que recibieron la transfusión. La ratio de peligro de contagio de enfermedades en los recipientes de sangre de donantes con trastornos, en comparación con los recipientes de donantes sanos era prácticamente el mismo. Aun así, los investigadores aseguran en el trabajo que repetirán la investigación con otros casos para tener un ratio mayor de acción.

“A pesar del resultado de esta investigación, aun no descartamos al 100% que no exista ninguna posibilidad de la transmisión de estos trastornos neurológicos degenerativos tenga lugar por vía sanguínea. Si es posible que estas enfermedades se transmitan de esta manera, supondría un peligro para la salud pública”, escriben los investigadores en el estudio. Toda la información sobre las transfusiones ha sido sacada del registro nacional de transfusiones de Suecia y Dinamarca y la investigación ha contado con el apoyo de la Swedish Research Council, Swedish Heart-Lung Foundation, Swedish Society for Medical Research, and Danish Council for Independent Research.