Los científicos de la NASA creen que la enfermedad de Alzheimer y otras similares avanzan cuando ciertas proteínas se unen en el cerebro y forman un conjunto de fibras largas que estrangulan a las neuronas del cerebro. Estas fibras no están activas y siguen en el cuerpo porque no hay manera de eliminarlas.

Las fibras tardan décadas en formarse y acumularse, lo que relaciona alzheimer y envejecimiento. Las investigaciones realizadas en la Tierra descubrieron cómo se acumulaban las fibras de proteínas más rápido y así estudiar sin tener que esperar demasiado. En la ISS, las fibras no se colapsan bajo su peso, por lo que las condiciones para el estudio son mejores.

El experimento, llamado SABOL (Self-Assembly in Biology and the Origin of Life: A Study into Alzheimer's), no va a descubrir una cura para la enfermedad, pero sí pretende comprender el progreso y los mecanismos de la misma. Los científicos de la ISS esperan descubrir si las proteínas se unen en el espacio gracias a la ausencia de gravedad.

Proyectos de este tipo podrían descubrir un sistema para desacelerar la velocidad de crecimiento de las fibras dañinas, y abrir así una ventana a la cura. Como pasa con otros estudios espaciales de aplicación en Medicina, los resultados no se verán hasta que las muestras vuelvan a la Tierra y se analicen con un microscopio de fuerza atómica. Según Dan Woodard, del Centro Espacial Kennedy de la NASA:

“Se parecen al lodo en el cárter, pero en el cuerpo humano. Las fibras no están activas, así que andarán por allí por siempre porque el cuerpo no tiene manera de deshacerse de ellas”.