El estudio, publicado en Journal of Neuroscience, afirma que cuando se bloquean estas células, conocidas como células microglias, la respuesta de la mujer a la medicación con opioides mejora e iguala los niveles de alivio del dolor que normalmente se ven en los hombres. Tal y como aseguran los investigadores, la incidencia del dolor crónico y enfermedades como la fibromialgia y la osteoartritis es muy alta entre las mujeres.

La morfina es uno de los tratamientos más indicados para el tratamiento del dolor crónico severo. Sin embargo, suele ser menos efectivo en las mujeres, recuerdan los autores del estudio. Estudios clínicos y preclínicos han mostrado que las mujeres necesitan una dosis 2 veces más alta de morfina que los hombres para que surta efecto.

Los investigadores consideran que esta respuesta diferente a las terapias contra el dolor es una cuestión de sexo relacionada con actividad de las células microglias. En individuos sanos, la microglía se encarga de buscar signos de infección o patógenos. En la ausencia de dolor, la morfina interfiere con la función normal del cuerpo y es vista como un patógeno, lo cual provoca la activación de las células inmunes del cerebro y da lugar a la liberación de sustancias químicas inflamatorias, tales como citoquinas.

Para comprobar cómo inciden las diferencias de sexo en la respuesta al tratamiento con morfina, los investigadores administraron a un grupo de ratones machos y hembras un fármaco inhibidor de la activación de las microglias. “Los resultados de esta investigación son muy importantes para avanzar en el tratamiento del dolor y sugieren que la microglia puede ser una diana importante para mejorar el tratamiento del dolor con opioides en las mujeres”, concluyen.